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¿En México hay cohesión social?

COHESIÓN SOCIAL

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¿EN MÉXICO HAY COHESIÓN SOCIAL?

COHESIÓN SOCIAL EN NÚMEROS

Ahora que ya sabemos qué es la cohesión social, cuáles son sus dimensiones y cómo se puede medir, es hora de pensar sobre nuestras comunidades. ¿Qué tan cohesionada está tu colonia? ¿Tu ciudad? ¿Tu estado? ¿Qué tan cohesionado está México?

Para contestar estas preguntas, necesitamos analizar los datos que describen las dimensiones de la cohesión social que hemos revisado en este Módulo de #FaroDemocrático: la igualdad económica, la integración social, la inclusión social, la existencia de vínculos sociales, el capital social, así como la participación social y comunitaria. De esta manera vamos a exponer información objetiva que nos permita realizar una evaluación y comprender qué fenómenos favorables y perjudiciales para la cohesión social encontramos en la sociedad y el sistema político mexicano.

Igualdad económica. Existen muchas maneras diferentes de medir la igualdad económica de una sociedad. Comúnmente, éstas hacen referencia a los niveles de ingresos de las personas, al acceso al empleo o a la seguridad social. Sin embargo, el indicador más común es la medición del grado de concentración de los ingresos.

El coeficiente Gini, que mide la concentración de ingresos en una sociedad, para la República mexicana tiene el valor de 0.469. Este indicador toma un valor mínimo de 0 cuando todos los ingresos están perfectamente divididos entre los integrantes de una sociedad, y un máximo de 1 cuando una sola persona concentra todos los ingresos. Hemos dicho que México alcanza 0.469, lo que pudiera parecer una distribución equilibrada. Sin embargo, no es así: cuando el coeficiente de Gini toma el valor de 0.49, ello significa que el uno por ciento de la población tiene el 50 por ciento de los ingresos de toda la sociedad. Los datos dan cuenta de una importante desigualdad social, una situación en la que un porcentaje reducido de personas más acomodadas concentran casi la mitad de la suma de los ingresos de la población mexicana.

En las entidades federativas podemos observar relativa homogeneidad en cuanto a la distribución de los ingresos, similar a la observada a nivel nacional. Sin embargo, hay casos excepcionales de mayor igualdad, como Tlaxcala, o mayor desigualdad, como Nuevo León, donde el coeficiente de Gini es de 0.578: aproximadamente el 30 por ciento de la población más rica tiene el 80 por ciento de los recursos.

Integración social. La integración social es un concepto complejo y difícil de medir. Es más, resulta difícil de contar con buenos datos porque éste se mide poco en México. Sin embargo, podemos darnos una idea de las políticas encaminadas a la integración de las personas migrantes a través de los reportes de las organizaciones internacionales y de las organizaciones de sociedad civil.

COEFICIENTE DE GINI SEGÚN ENTIDAD FEDERATIVA, 2016-2018*

Fuente: estimaciones del CONEVAL con base en el MEC del MCS-ENIGH 2016 y 2018.

Desde hace algunos años las organizaciones no gubernamentales alertan sobre las deficiencias de la política migratoria en México y sobre la insuficiencia de los mecanismos y recursos destinados a la atención de las personas migrantes. La organización civil Sin Fronteras desde 2014 advirtió que el gobierno mexicano no atendía adecuadamente las necesidades de la población migrante en cuanto a la amplitud y calidad de los servicios ofrecidos. Entre las deficiencias destacó los problemas de reagrupación familiar, discrecionalidad en el otorgamiento de visas, lentitud de los trámites, acceso limitado a la educación, salud y empleo. Sin Fronteras también señaló que la mayoría de las políticas y recursos relativas a la migración estaban destinadas a las y los mexicanos que emigran a otros países (principalmente los Estados Unidos) o quienes pretenden regresar al país, mientras que las personas en situación de inmigración (quienes vienen a México) no reciben el apoyo necesario.

SABÍAS QUE…

Muchas personas rechazan a los migrantes a partir de ideas que consideran racionales y objetivas y que se refieren a las razones por las cuales las personas abandonan a su país, sobre su situación particular, capacidades y necesidades. El  CONAPRED elaboró un documento en el cual combate los “7 mitos sobre las personas migrantes y refugiadas” que puedes leer a través del vínculo.

Desde hace algunos años las organizaciones no gubernamentales alertan sobre las deficiencias de la política migratoria en México y sobre la insuficiencia de los mecanismos y recursos destinados a la atención de las personas migrantes. La organización civil Sin Fronteras desde 2014 advirtió que el gobierno mexicano no atendía adecuadamente las necesidades de la población migrante en cuanto a la amplitud y calidad de los servicios ofrecidos. Entre las deficiencias destacó los problemas de reagrupación familiar, discrecionalidad en el otorgamiento de visas, lentitud de los trámites, acceso limitado a la educación, salud y empleo. Sin Fronteras también señaló que la mayoría de las políticas y recursos relativas a la migración estaban destinadas a las y los mexicanos que emigran a otros países (principalmente los Estados Unidos) o quienes pretenden regresar al país, mientras que las personas en situación de inmigración (quienes vienen a México) no reciben el apoyo necesario.

SABÍAS QUE…

Muchas personas rechazan a los migrantes a partir de ideas que consideran racionales y objetivas y que se refieren a las razones por las cuales las personas abandonan a su país, sobre su situación particular, capacidades y necesidades. El  CONAPRED elaboró un documento en el cual combate los “7 mitos sobre las personas migrantes y refugiadas” que puedes leer a través del vínculo.

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE LA POBLACIÓN SEGÚN POBREZA O VULNERABILIDAD, 2008-2018

* Población no pobre y vulnerable.

* Población vulnerable por ingresos. 

Población vulnerable por carencias sociales. 

Población en situación de pobreza extrema. 

Población en situación de pobreza moderada.

CONEVAL. 2019. Diez años de medición de pobreza multidimensional en México: avances y desafíos en política social. Medición de la pobreza serie 2008-2018. Agosto de 2019. p. 19

El reporte de la CEPAL publicado en 2018 apunta a la misma problemática, resaltando que el enfoque del gobierno mexicano en cuanto a la migración se ha centrado en los problemas de seguridad y no necesariamente ha podido garantizar el debido respeto de los derechos humanos de las personas migrantes. Esta situación ha provocado un incremento de las actitudes y expresiones xenofóbicas por parte de la población local. En particular en la frontera sur, las y los migrantes enfrentan distintas formas de racismo, rechazo y exclusión y de violación de sus derechos, pues se les percibe como sujetos sin derechos por no haber nacido en el territorio nacional.

Inclusión social. Aunque existen diversos indicadores que permiten evaluar el grado de inclusión y exclusión en una sociedad, en general, estos indicadores se refieren a los niveles de la pobreza, al acceso de las personas a los servicios educativos, de salud, pero no necesariamente hay una medida global que ayude a determinar el nivel de inclusión de una sociedad.

De acuerdo a los datos de CONEVAL  (2019), en los últimos diez años, el número de personas en situación de pobreza se incrementó en casi 3 millones. En la actualidad, 52.4  millones  de  personas  en  México  viven  en  situación  de pobreza es decir, su

ingreso es insuficiente para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias (vestimenta, vivienda, transporte, esparcimiento, acceso a la cultura, entre otros) y tienen al menos una carencia social (rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación). 

De este total, al menos unas 9.3 millones de personas, casi una quinta parte de quienes padecen la pobreza, viven en pobreza extrema: se encuentran por debajo de la línea del bienestar y tienen tres o más carencias. En otras palabras, ni siquiera destinando todo su ingreso para la adquisición de los alimentos, alcanzarían a ingerir los nutrientes suficientes para tener una vida sana. Cuando una sociedad cuenta con un número tan significativo de personas en estas condiciones de exclusión social, resulta muy difícil alcanzar niveles de cohesión adecuados para la convivencia y la supervivencia de las reglas y los valores de la democracia. 

Más de 20 millones de personas (es decir, superior al 16 por ciento de la población) padecen el rezago educativo y no cuentan con acceso a los servicios de salud; casi 72 millones (57.3 por ciento) carecen de acceso a la seguridad social; casi 14 millones (11 por ciento) no cuentan con vivienda digna; cerca de 25 millones (19.8 por ciento) no tienen acceso a los  servicios  básicos, como  agua, electricidad y drenaje; finalmente, más de 25 millones (20 por ciento) no reciben alimentación adecuada. 

MEDICIÓN DE LA POBREZA EN MÉXICO, 2008-2018

CONEVAL. 2019. Pobreza  en México. Resultados de pobreza en México 2018 a nivel nacional y por entidades federativas.

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE LA POBLACIÓN SEGÚN POBREZA O VULNERABILIDAD, 2008-2018

* Población no pobre y vulnerable.

* Población vulnerable por ingresos. 

Población vulnerable por carencias sociales. 

Población en situación de pobreza extrema. 

Población en situación de pobreza moderada.

CONEVAL. 2019. Diez años de medición de pobreza multidimensional en México: avances y desafíos en política social. Medición de la pobreza serie 2008-2018. Agosto de 2019. p. 19

El reporte de la CEPAL publicado en 2018 apunta a la misma problemática, resaltando que el enfoque del gobierno mexicano en cuanto a la migración se ha centrado en los problemas de seguridad y no necesariamente ha podido garantizar el debido respeto de los derechos humanos de las personas migrantes. Esta situación ha provocado un incremento de las actitudes y expresiones xenofóbicas por parte de la población local. En particular en la frontera sur, las y los migrantes enfrentan distintas formas de racismo, rechazo y exclusión y de violación de sus derechos, pues se les percibe como sujetos sin derechos por no haber nacido en el territorio nacional.

Inclusión social. Aunque existen diversos indicadores que permiten evaluar el grado de inclusión y exclusión en una sociedad, en general, estos indicadores se refieren a los niveles de la pobreza, al acceso de las personas a los servicios educativos, de salud, pero no necesariamente hay una medida global que ayude a determinar el nivel de inclusión de una sociedad.

De acuerdo a los datos de CONEVAL  (2019), en los últimos diez años, el número de personas en situación de pobreza se incrementó en casi 3 millones. En la actualidad, 52.4  millones  de  personas  en  México  viven  en  situación  de pobreza es decir, su ingreso es insuficiente para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias (vestimenta, vivienda, transporte, esparcimiento, acceso a la cultura, entre otros) y tienen al menos una carencia social (rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación).

De este total, al menos unas 9.3 millones de personas, casi una quinta parte de quienes padecen la pobreza, viven en pobreza extrema: se encuentran por debajo de la línea del bienestar y tienen tres o más carencias. En otras palabras, ni siquiera destinando todo su ingreso para la adquisición de los alimentos, alcanzarían a ingerir los nutrientes suficientes para tener una vida sana. Cuando una sociedad cuenta con un número tan significativo de personas en estas condiciones de exclusión social, resulta muy difícil alcanzar niveles de cohesión adecuados para la convivencia y la supervivencia de las reglas y los valores de la democracia. 

Más de 20 millones de personas (es decir, superior al 16 por ciento de la población) padecen el rezago educativo y no cuentan con acceso a los servicios de salud; casi 72 millones (57.3 por ciento) carecen de acceso a la seguridad social; casi 14 millones (11 por ciento) no cuentan con vivienda digna; cerca de 25 millones (19.8 por ciento) no tienen acceso a los  servicios  básicos, como  agua, electricidad y drenaje; finalmente, más de 25 millones (20 por ciento) no reciben alimentación adecuada. 

MEDICIÓN DE LA POBREZA EN MÉXICO, 2008-2018

CONEVAL. 2019. Pobreza  en México. Resultados de pobreza en México 2018 a nivel nacional y por entidades federativas.

POBLACIÓN EN SITUACIÓN DE POBREZA SEGÚN PERTENENCIA ÉTNICA, 

2008-2018 

** Población en situación de pobreza extrema.

** Población en situación de pobreza moderada.

 

CONEVAL. 2019. Diez años de medición de pobreza multidimensional en México: avances y desafíos en política social. Medición de la pobreza serie 2008-2018. Agosto de 2019. p. 30.

Los datos muestran una asociación estrecha entre la pobreza y la etnia de las personas, es decir, la situación de pobreza y la pertenencia a la población indígena van de la mano. Esto es parte de una condición de interseccionalidad que agrava la condición de exclusión. La proporción de la población en situación de pobreza es dos veces mayor entre las personas indígenas que las no indígenas y para la pobreza extrema esa proporción es seis veces mayor.

No solamente la pertenencia a la población indígena está asociada con la pobreza. En términos generales, los datos muestran una relación entre el nivel socioeconómico y el tono de piel. Las personas de escasos recursos identifican su tono de piel entre los más oscuros de la gama, mientras que las personas pertenecientes al estrato más alto identifican su piel entre los tonos más claros.

También otras características están asociadas con la pobreza: las niñas y los niños, las personas adultas mayores, así como las y los jóvenes son más vulnerables que la población adulta. Hay casi tres veces más personas en situación de pobreza que habitan en las zonas rurales que en las ciudades. El género en sí mismo no determina la pobreza, aunque es un elemento agravante en el caso de las poblaciones vulnerables, por ejemplo, en las mujeres indígenas.

Los datos evidencian que amplios sectores de la población mexicana viven en situación de pobreza, padecen carencias y falta de acceso a los servicios básicos y no se benefician de los servicios públicos. La sociedad mexicana es profundamente desigual y excluyente, al dejar a grandes sectores de su población en condiciones que les impiden participar en la vida social y que, por el contrario, tienen dificultades de acceder a derechos, a bienes o a espacios de la vida común (Valverde, 2015).

Otra característica que profundiza la desventaja que pueden sufrir las personas es la discapacidad. En México el 3.19 por ciento de la población no sabe leer ni escribir, pero ese porcentaje sube a 20.9 por ciento entre las personas con alguna discapacidad (CONAPRED, 2018: 30). Dentro de este grupo únicamente el 10.8 por ciento de las personas acceden a la Educación Superior, frente al 21.9 por ciento nacional (CONAPRED, 2018: 32). Esta diferencia da cuenta de la discriminación existente hacia las personas con alguna discapacidad.

RELACIÓN ENTRE EL NIVEL SOCIOECONÓMICO Y EL TONO DE PIEL

CONAPRED. 2018. Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017. Prontuario de resultados. p. 57.

SABÍAS QUE…

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) en México realiza la Encuesta Nacional sobre Discriminación, un estudio que permite comprender qué grupos sociales están expuestos a los tratos discriminatorios en nuestra sociedad.

Vínculos sociales, capital social y participación social. Estos tres elementos son indispensables para que existan altos niveles de cohesión social, porque reflejan la existencia de relaciones y vínculos entre las personas y de sensación de pertenencia a una misma comunidad. Esos lazos son importantes para que las personas puedan convivir y colaborar con la intención de alcanzar metas comunes. Para que los vínculos, el capital y la participación social existan y hagan la diferencia en el funcionamiento de las comunidades, es necesaria la confianza entre las personas, la reciprocidad y la cooperación. La medición de estos tres elementos nos permite profundizar la valoración de la fortaleza de la cohesión social en la sociedad mexicana.

En cuanto a la confianza, las y los mexicanos  confían  únicamente en su  círculo más cercano. Como señala el  Informe de  Calidad de la  Ciudadanía en  México (INE, 2015), el 60 por ciento de las personas confía en la familia, pero sólo el 10 por ciento confía en sus vecinos. Solamente el 28 por ciento considera que, en general, sí se puede confiar en la mayoría de la gente (INE, 2014). Esta desconfianza generalizada abarca también a las instituciones. En general, las y los mexicanos confían  poco  en  las  instituciones  políticas y de  representación (legisladores y  partidos), en los  medios, en  los  órganos

autónomos y en los jueces. Las instituciones que gozan de mayores niveles de confianza en el país son el Ejército, los maestros, las iglesias y las organizaciones no gubernamentales (INE, 2014).

El mismo reporte apunta a que los niveles de confianza de ambos tipos (interpersonal e institucional) están relacionadas con los niveles educativos y socioeconómicos, con la edad y el color de piel. Es decir, las personas con mayor educación e ingreso, las personas jóvenes y los varones tienden a mostrar niveles de confianza.  Los bajos niveles de confianza interpersonal se  traducen, por supuesto, en debilidad y escasez de los vínculos sociales y del capital social. El 62 por ciento de las personas señala que no conocen a nadie a quien pudieran pedir que les apoye para acceder a la justicia, al gobierno, o a recursos políticos o comunitarios (es decir, para contactarlos con representantes de las autoridades nacionales, estatales o municipales). Es más, pocas personas cuentan con redes que pudieran apoyarles para defenderse de una injusticia (29.1 por ciento), para defender sus derechos políticos (13.6 por ciento) o apoyar en la realización de un proyecto comunitario (7.3 por ciento) (INE, 2014).

NIVEL DE CONFIANZA EN iNSTITUCIONES Y ORGANIZACIONES POLÍTICAS Y sOCIALES A NIVEL NACIONAL

INE. 2014, Informe Este País sobre la calidad de la democracia en México, p.  128. 

SABÍAS QUE…

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) en México realiza la Encuesta Nacional sobre Discriminación, un estudio que permite comprender qué grupos sociales están expuestos a los tratos discriminatorios en nuestra sociedad.

Vínculos sociales, capital social y participación social. Estos tres elementos son indispensables para que existan altos niveles de cohesión social, porque reflejan la existencia de relaciones y vínculos entre las personas y de sensación de pertenencia a una misma comunidad. Esos lazos son importantes para que las personas puedan convivir y colaborar con la intención de alcanzar metas comunes. Para que los vínculos, el capital y la participación social existan y hagan la diferencia en el funcionamiento de las comunidades, es necesaria la confianza entre las personas, la reciprocidad y la cooperación. La medición de estos tres elementos nos permite profundizar la valoración de la fortaleza de la cohesión social en la sociedad mexicana.

En cuanto a la confianza, las y los mexicanos  confían  únicamente en su  círculo más cercano. Como señala el  Informe de  Calidad de la  Ciudadanía en  México (INE, 2015), el 60 por ciento de las personas confía en la familia, pero sólo el 10 por ciento confía en sus vecinos. Solamente el 28 por ciento considera que, en general, sí se puede confiar en la mayoría de la gente (INE, 2014). Esta desconfianza generalizada abarca también a las instituciones. En general, las y los mexicanos confían  poco  en  las  instituciones  políticas y de  representación (legisladores y  partidos), en los  medios, en  los  órganos autónomos y en los jueces. Las instituciones que gozan de mayores niveles de confianza en el país son el Ejército, los maestros, las iglesias y las organizaciones no gubernamentales (INE, 2014).

El mismo reporte apunta a que los niveles de confianza de ambos tipos (interpersonal e institucional) están relacionadas con los niveles educativos y socioeconómicos, con la edad y el color de piel. Es decir, las personas con mayor educación e ingreso, las personas jóvenes y los varones tienden a mostrar niveles de confianza.  Los bajos niveles de confianza interpersonal se  traducen, por supuesto, en debilidad y escasez de los vínculos sociales y del capital social. El 62 por ciento de las personas señala que no conocen a nadie a quien pudieran pedir que les apoye para acceder a la justicia, al gobierno, o a recursos políticos o comunitarios (es decir, para contactarlos con representantes de las autoridades nacionales, estatales o municipales). Es más, pocas personas cuentan con redes que pudieran apoyarles para defenderse de una injusticia (29.1 por ciento), para defender sus derechos políticos (13.6 por ciento) o apoyar en la realización de un proyecto comunitario (7.3 por ciento) (INE, 2014).

NIVEL DE CONFIANZA EN iNSTITUCIONES Y ORGANIZACIONES POLÍTICAS Y sOCIALES A NIVEL NACIONAL

INE. 2014,  Informe Este País sobre la calidad de la democracia en México, p.  128.

MEMBRESÍA EN ORGANIZACIONES CIVILES

INE. 2014, Informe Este País sobre la calidad de la democracia en México, p, 87.

Estos dos elementos -vínculos sociales y capital social- también están relacionados con los niveles educativos y socioeconómicos, reflejando las desigualdades existentes en la sociedad mexicana. Las personas con mayores niveles educativos y con mayores ingresos tienden a tener redes más amplias, más fuertes y con mayor capacidad de incidencia en la realidad.

A pesar de los bajos niveles de confianza y redes limitadas, las y los mexicanos participan en distintas formas de organizaciones sociales. El 43.62 por ciento de la población declara ser miembro activo de alguna organización religiosa, deportiva, estudiantil, sindical, cultural, profesional, ambiental de beneficencia, de padres de familia, de vecinos o de protección  de derechos  humanos  (INE, 2014).

Estos datos reflejan que las personas no abandonan  del todo la cooperación con losdemás, aunque prefieren dedicar su tiempo y esfuerzos a la labor limitada a sus comunidades más cercanas. La solidaridad y altruismo están presentes de manera significativa en la sociedad mexicana: las personas comparten sus recursos, donando a la beneficencia, apoyando a los desconocidos o a las personas afectadas por algún desastre natural (INE, 2014).

Estas muestras de solidaridad con los demás están acompañadas de un fuerte sentimiento de reciprocidad: el 84.3 por ciento de las personas está de acuerdo con la frase “ayudando a los demás me ayudo a mí mismo”. Con ello se evidencia que la sociedad mexicana reconoce la importancia de la unidad, la solidaridad y la cooperación. En el fondo, eso significa que tenemos capacidad de sentir empatía, es decir, que somos capaces de entender y compartir la realidad afectiva y los sentimientos de otras personas.

ACTIVIDADES SOLIDARIAS PRACTICADAS EN EL ÚLTIMO AÑO

INE. 2014,  Informe Este País sobre la calidad de la democracia en México, p.94.

EN RESUMEN

  • México cuenta con muy bajo nivel de cohesión social.
  • Los datos evidencian un alto nivel de desigualdad social, ya que un porcentaje reducido de personas concentran casi la mitad de la suma de los ingresos de la población mexicana.
  • En general, las y los mexicanos tienen bajos niveles de confianza y no cuentan con fuertes vínculos sociales. Sólo confían en la familia y en los más cercanos. Sin embargo, muestran altos niveles de solidaridad, cooperación con las comunidades más próximas y reconocen el valor de la reciprocidad.

¿CÓMO FORTALECER LA COHESIÓN SOCIAL?

¿Qué se te ocurre que podemos hacer para fortalecer la cohesión social en México? Los datos evidencian que México cuenta con un bajo nivel de cohesión social. La sociedad mexicana es muy desigual, poco integrada, con bajo capital social y limitados vínculos sociales. Todo ello implica un problema para el funcionamiento de la democracia y reduce la capacidad de las personas de llevar una vida plena y satisfactoria. Para revertir esta situación, tenemos algunas propuestas que nos gustaría pensar contigo y ver de qué manera podemos fortalecer los elementos que contribuyen a una mayor cohesión social:

  • Confianza en las instituciones. Una de las primeras cosas que podríamos pensar es que resulta necesario fomentar la confianza interpersonal e institucional. Para ello, por un lado, se debe apostar por una educación de las niñas y niños, en la que se les enseñe a valorar la diversidad, la cooperación y la reciprocidad social. Por otro lado, las instituciones públicas deben mejorar su eficiencia en la realización de los objetivos, fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas ante la ciudadanía.
  • Multiculturalismo y no discriminación. Como un país pluricultural, México debe fortalecer el reconocimiento de sus pueblos y comunidades indígenas así como también al pueblo afromexicano. En ese sentido, resulta clave ampliar y fortalecer la participación de la población indígena y de la comunidad afro en la vida pública, en las instituciones y en los procesos de toma de decisiones del país. Los esfuerzos deben también estar encaminados a generar políticas públicas que permitan una mayor integración e inclusión de las personas indígenas, migrantes y otros grupos que padecen algún tipo de exclusión social como las personas con alguna discapacidad. Resulta indispensable combatir la discriminación para erradicar los patrones, actitudes y realidades que impiden que todas las personas tengan la misma oportunidad de desarrollar una vida digna y ejercer sus derechos. En ese sentido, necesitamos todos y todas trabajar en cada escuela para identificar cuáles son esas actitudes y patrones que discriminan y visibilizarlos para erradicarlos de nuestras comunidades.
  • Solidaridad social. Los datos apuntan a que las personas en México son bastante solidarias: donan a la Cruz Roja y otras beneficencias y apoyan a los demás en caso de los desastres naturales. Sin embargo, una sociedad cohesionada requiere que estas expresiones trasciendan a la vida cotidiana. Necesitamos que la solidaridad se muestre no solamente en ciertos momentos de dificultades o tragedias, sino que sea un valor que realicemos cada día, asumiendo nuestra corresponsabilidad por el bienestar de los demás más: pagando impuestos, respetando los derechos y exigiendo que las autoridades trabajen en beneficio de todas y todos.
  • Participación social y comunitaria. Las y los mexicanos participan, aunque de manera limitada en su entorno más cercano. La democracia y la sociedad cohesionada necesitan que esa energía y voluntad se extienda a otros ámbitos y comunidades, para generar mejores condiciones políticas, sociales y económicas para la vida común.
  • Interés por la política. En México las personas muestran cierto desinterés en la política. Este desinterés nace porque las personas creen que su voto, su voz y su actuación tiene poca influencia en las decisiones públicas. Para revertir esta percepción las instituciones públicas deben asumir la perspectiva del gobierno abierto, apostando a la transparencia, colaboración y participación ciudadana en la toma de las decisiones y en la supervisión de su realización. Así mismo, como ciudadanas y ciudadanos, debemos aprender a utilizar los mecanismos existentes y a organizarnos mejor para exigir a las instituciones democráticas el cumplimiento adecuado de sus funciones.
  • Valoración de la democracia. En general, las y los mexicanos valoran positivamente la democracia y la prefieren sobre otros sistemas como los totalitarios o los autoritarios. Sin embargo, al mismo tiempo, la mayoría siente que no ha sido o no está beneficiada por el funcionamiento de las instituciones democráticas. De ahí que resulte necesario que las instituciones públicas mejoren su capacidad de responder a las necesidades de la ciudadanía, para demostrar que la democracia no sólo puede y debe, sino que beneficia a todas y todos.

EN RESUMEN

Para fortalecer la cohesión de la sociedad mexicana necesitamos:

  • Atender las desigualdades y reducir los niveles de pobreza y exclusión que sufren amplios sectores de la población.
  • Erradicar la discriminación vinculada a las características como etnia, color de piel, género, orientación sexual e identidad sexo-genérica, o discapacidad, entre otras.
  • Fomentar la confianza y la cooperación social, a través del fomento de la cultura cívica, el capital social y los valores democráticos.

TERMINAMOS COMO EMPEZAMOS… PENSANDO EN LA IMPORTANCIA QUE TIENE LA COHESIÓN SOCIAL PARA LAS SOCIEDADES…

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